5/21/2013

Tertulia literaria para la gallega. Conclusiones

Tertulia variada “Judith Shakespeare” de Virginia Word

 

Texto:

 

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron lo cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres” (Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha)

                                               Judith Shakespeare

Dejadme imaginar, puesto que los datos son tan difíciles de obtener, lo que hubiera ocurrido si Shakespeare hubiera tenido una hermana maravillosamente dotada, llamada Judith, pongamos (…)

            Tenía el mismo espíritu de aventura, la misma imaginación, la misma ansia de ver el mundo que él. Pero no la mandaron a la escuela. No tuvo la oportunidad de aprender gramática ni la lógica, ya no digamos leer a Horacio ni a Virgilio. De vez en cuando cogía un libro, uno de su hermano quizás, y leía unas cuantas páginas. Pero entonces entraban sus padres y le decían que se zurciera las medias o vigilara el guisado y no perdiera el tiempo con libros y papeles. Sin duda hablaban con firmeza, pero también con bondad, pues eran gente acomodada que conocía las condiciones de vida de las mujeres y querían a su hija; seguro que Judith era en realidad la niña de los ojos de su padre.

            Quizá garabateaba unas cuantas páginas a escondidas en un altillo lleno de manzanas, pero tenía buen cuidado de esconderlas o quemarlas. Pronto, sin embargo, antes de que cumpliera veinte años, planeaban casarla con el hijo de un comerciante en lanas del vecindario. Gritó que esta boda le era odiosa y por ese motivo su padre la pegó con severidad. Luego paró de reñirla. Le rogó en cambio que no le hiriera, que no le avergonzara con el motivo de esta boda. Le daría un collar o unas bonitas enaguas, dijo; y había lágrimas en sus ojos. ¿Cómo podía Judith desobedecerle? ¿Cómo podía romperle el corazón? Solo la fuerza de su talento la empujó a ello.      

            Hizo un paquetito con sus cosas, una noche de verano se descolgó con una cuerda por la ventana de la habitación y tomó el camino de Londres. Aún no había cumplido los diecisiete años. Los pájaros que cantaban en los setos no sentían la música más que ella. Tenía una gran facilidad, el mismo talento que su hermano, para cantar la musicalidad de las palabras. Igual que él, sentía inclinación al teatro.  Se colocó junto a la entrada de los artistas; quería actuar, dijo. Los hombres le rieron a la cara. Finalmente –pues era joven y se parecía curiosamente al poeta, con los mismos ojos grises y las mismas cejas arqueadas-, finalmente Nick Greene, el actor-director, se apiadó de ella; se encontró en cinta por obra de este caballero y -¿quién puede medir el calor y la violencia de un corazón de poeta apresado y embrollado en un cuerpo de mujer? – se mató una noche de invierno y yace enterrada en una encrucijada donde ahora paran os autobuses, junto a la taberna del “Elephant and Castle” (…)

            Vivir una vida libre en Londres en el siglo XVI hubiera representado para una mujer que hubiese escrito poesía y teatro una tensión nerviosa y un dilema tales que posiblemente la hubiesen matado”

                                                           Virginia Wolf Una habitación propia

 

 

 

 

Conclusiones:

Nos reunimos en la Biblioteca por la mañana padres, madres, alumnos, alumnos y profesores para enseñarle a la televisión de Galicia, que vino a visitarnos, el jueves, 16 de mayo, cómo hacíamos nuestra tertulia literaria y, aunque estábamos más nerviosos que en una tertulia habitual, donde no hay medios de comunicación, intentamos olvidarnos de que estaban ahí, e hicimos la tertulia como siempre, hablando todos e intentando explicar el texto desde nuestra visión. Y estas fueron las conclusiones a las que llegamos.

Uno de los tertulianos comentó la importancia de la libertad, como es un bien preciado, pero complicado y con diversos matices…como la libertad es hermosa, pero es difícil establecer una línea de cuándo la libertad se convierte en otra cosa, en un libertinaje…y como, para mantenerla, debíamos todos asumir deberes y no sólo derechos…Otro tertuliano comentó que le había llamado la atención el hecho de que equiparara la libertad y la honra como motivos para aventurar la vida. Se comentó también un poco la frase de Cervantes de que “el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Una tertuliana manifestó que a ella lo que más le había llamado la atención es que esta mujer no se sentía mujer poeta sino que ella quería hacer lo que hacen los hombres, como si para ser poeta tuviera que renunciar a ser mujer, como si sólo pudiese ser algo propio de hombres, cuando ella debería haber sido ella misma, poeta, pero mujer… “¿quién puede medir el calor de la violencia de un corazón de poeta apresado y embrollado en un cuerpo de mujer?”

Un tertuliano subrayó la idea de que ella no había podido aprender, ir a la escuela, por ser mujer…Se comentaron los machismos y la sociedad que impedía a las mujeres aprender, ya que era mucho mejor que no supieran, que no tuviesen esa opción…Para casarse y estar en casa, que era el único valor de las mujeres, no debían saber…Una tertuliana recuerda como esto ocurría hace nada, como en las casa sólo estudiaban algo los hombres de la casa, las niñas no…y como, por desgracia, algunos de estos prejuicios perviven hoy, aunque no de forma tan exagerada, ya que las mujeres hoy sí van a la escuela. Otra tertuliana comentó que uno de los deseos de nuestro colegio es darle al alumnado la posibilidad de conocer a los clásicos, como a Virgilio y a Homero, que son citados en el texto, y que, con este fin, entre otros, se organizan las tertulias literarias…

            Un tertuliano comentó que él había intentado buscar tesoros en el texto y, además de recomendarnos tres películas para ver, La sonrisa de la mona Lisa, Shakespeare in love y Las horas , sobre la vida de Virginia Word… nos descubrió esos pequeños tesoros que él había ido encontrado en el texto. Por un lado la mujer feminista y atormentada  que era Virginia Word queda patente en el fragmento, por otro lado Shakespeare no tenía una sino seis hermanas, pero ellas sí habían estudiado algo, quizás por la hipocresía de muchas familias acomodadas de hacer que sus hijas tuvieran más valor en este mundo familiar al que estaban abocadas, mientras que la que sí permaneció analfabeta en realidad fue la hija de Shakespeare…Se comentó también que en aquel momento, en el XVII, la mujer en Inglaterra no podía participar ni siquiera como actriz, y los hombres hacían tanto los papeles masculinos y femeninos…Cuando logra atraer a un director, después de que se rieran de ella muchos hombres, la deja en cinta, embarazada…

Por otro lado la protagonista huye, recoge sus cosas y se va…buscando una vida mejor…Una tertuliana muestra como hoy en vida no puede dejar de evocar a todas las personas que , por problemas económicos o laborales, también tienen que abandonar su hogar en busca de algo mejor…

Una tertuliana dice que le apena mucho que se suicidara, aunque no hubiese podido vivir con los perjuicios de la época siendo quien quería ser y la autora afirma que, si no se hubiese suicidado, la hubiesen matado.

Un tertuliano escoge el fragmento donde ella lee entre manzanas y escribe, pero tiene la precaución de esconder sus escritos o quemarlos, porque sabe que no la aceptará ni su familia ni la sociedad porque se está saltando las convenciones.

Una tertuliana comentó el egoísmo del padre, que no es consciente del dolor ajeno, del dolor de su hija, y sólo piensa en su propio dolor. Él, que tanto la quería y que tanto se preocupaba por ella, le había logrado un buen matrimonio…y ella se negaba, con su consiguiente disgusto…Ella grita y se niega a aceptar este matrimonio y el padre le pega, después trata de sobornarla con comprarle objetos femeninos (collar, enaguas…)…y después la incomprensión, el padre no es capaz de entender a su hija, no es capaz de aceptarla o escucharla, de ahí su asombro “¿Cómo podía Judith desobedecerle?” Y su gran dolor “¿cómo podía romperle el corazón?”. El padre estaba atónito ante la reacción de rebeldía de su hija, no entendía por qué no se sometía a su voluntad, como hacían las demás mujeres de la época…Su dolor y frustración no le dejan ver el de su hija y recurre a todo para convencerle: pegarle severamente, sobornarla y hacerle chantaje psicológico…pero no logra  ni convencerla ni someterla y ella se va.

Otro tertuliano comentas que en este texto se vuelve a tratar el tema de la mujer discriminada que ya vimos en La casa de Bernarda Alba con profundidad.

 

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